El Internet de las cosas o la vulnerabilidad de la vida privada

Cada día es más frecuente estar conectados a internet y facilitar datos de forma consciente o inconsciente. Con la activación de Google Asistant para Android TV el Internet de las cosas y la conectividad dan un paso más hacia la recopilación de datos personales. ¿Quieres saber más?

Muchos hablan de ello pero no son conscientes de la repercusión que puede llegar a tener vivir en una sociedad conectada. Desde programar una alarma hasta reservar un viaje, todo puede hacerse a través de internet y hay gadgets que promueven y facilitan estas acciones.

El internet de las cosas (IoT, Internet of Things) se puede traducir en un concepto que se refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos con internet.

Everything is connected

El Internet de las cosas cada vez está más presente en nuestro día a día.

Ya hace unos años podíamos ver cómo nuestro propio frigorífico nos avisa de la falta de un alimento e incluso de realizar la compra del mismo desde el propio electrodoméstico.

Los fabricantes de hardware tecnológico vieron un mercado emergente en este hecho llegando al punto de fabricar asistentes capaces de reconocer la voz y llevar a cabo tareas como activar o desactivar otros gadgets (televisión, reproductores de música, luces) , dar la información del tiempo o planificar nuestra agenda como si de un secretario se tratara.

Los asistentes virtuales

A estas alturas ya nos son familiares ciertos nombres como Alexa, Siri, Cortana, asistentes virtuales cuya función no es otra que facilitar estas acciones (y muchas más) con sólo darles la orden adecuada.

Ok Google

 

Ya ha pasado un año desde que se presentó Google Assistant , el asistente virtual de Google y hace unos días veíamos como ya empezaba a implementarse en dispositivos con Android TV, para, poco a poco, irse implantando en el resto de dispositivos conectados a internet.

No negamos que es un avance tecnológico pero, ¿realmente somos conscientes de la trascendencia de este paso? Si bien es cierto, el poder hacer la compra sin mover un dedo casi literalmente, da pie a poder ocupar el tiempo en lo que realmente lo precisa como trabajar, estudiar o llevar a cabo otro tipo de tareas que requieren mayor atención y/o dedicación.

Pero hay que tener en cuenta que, para que esto se lleve a cabo, ese asistente está escuchando permanentemente lo que se dice para activarse en el momento en el que se requiere. ¿No será acaso otra estratagema para recopilar datos de los consumidores de una forma totalmente proactiva y gratuita? Podríamos hablar incluso de una conspiración al más puro Orwell en 1984, controlando todas y cada una de las palabras que pronunciamos.

Big Brother is watching you

Fotograma de la película 1984 de Michael Radford

Facilitamos datos incluso sin darnos cuenta, ya sea activando el GPS del móvil para llegar a una ubicación, bajándonos una aplicación con descuentos, o simplemente sincronizando nuestra cuenta de correo. Ahora, imaginad llevar esto a la más mínima expresión, a la inconsciencia de tener una conversación con cualquier persona teniendo un asistente que recopila todas y cada una de las palabras que decís. ¿Veis dónde quiero llegar? Un mero comentario sacado de contexto puede ser usado para cualquier fin, lucrativo o no, haciéndoos pasar un mal trago.

Ya quedan en el olvido esas “paranoias” acerca de las cámaras de los portátiles, de los móviles o incluso de las Smart-TV. La inclusión de los asistentes por voz en nuestras vidas está aquí, y con ellas un paso más para la venta de información a quién sabe qué personas y con qué fines.

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